Soy Wafa.

Quiero conocerte, pero primero tienes

que conocerme a mí.

 
 

Hola, soy Wafa.

La mejor decisión que he tomado en mi vida ha sido dedicarme en cuerpo (nunca mejor dicho) y alma a mi pasión: el deporte. El resto de mejores decisiones han ido encaminadas a conseguir ese sueño. Porque desear algo no significa que sea fácil de obtener, pero sí es el primer peldaño de una escalera que todos deberíamos subir: la del crecimiento personal.

 

Soy de Marruecos

Nací en Marruecos hace 41 años y allí aprendí desde muy pequeña que, a menudo, nos empeñamos en  latir con el corazón de otras personas. Y hacemos lo que se supone que se espera de nosotros, y cumplimos los sueños de otros en vez de los nuestros, y nos comparamos, y envidiamos otros cuerpos, otras vidas.

 
 

Al nacer niña perdí mi libertad

Mentiría si digo que tuve una infancia infeliz. Soy la pequeña de 9 hermanos y tengo el aroma de las especies impregnado en la nariz, y la risa de jugar en la calle tatuada en el recuerdo. Pero crecí y con el cuerpo de niña se fue la libertad y llegó la rendición: el no puedes ir al gimnasio porque eso no es para mujeres, el para qué quieres adelgazar si el cuerpo no es para mostrarlo.

 
 
 
 

La fuerza de la mente

Muescas que te hace la vida y que estuvieron a punto de dejar cicatriz cuando tras mudarme a España, en vez de rescatar mis sueños, estuve a punto de tirarlos a la cuneta por una relación de pareja asfixiante. Y, entonces, entendí que la principal fuerza de una persona no está en sus músculos, sino en su mente, en su capacidad para fabricar ilusión y sudar las ganas de luchar, de vivir.

Lucha y trabajo

Empecé de cero. Y trabajé y luché, y seguí trabajando

hasta conseguir un puesto ejecutivo en una multinacional italiana. Un empleo perfecto para una Wafa vacía. ¿Qué me faltaba? ¿Qué necesitaba? Reconciliarme con mi cuerpo, con mis sueños, con mi pasión, con el deporte. Así empezó la transformación de mi vida: entrenamiento, aprendizaje, tropezar, volverte a levantar, formación, experiencia, talento y ganas, muchas ganas de compartir con otras personas lo aprendido, lo viajado y vivido.      

 

Mi método

Y ese es mi método: el de la superación, el de experimentar en mi propia piel el trabajo, la constancia, los resultados físicos pero también emocionales de cuidar el cuerpo junto a la mente y al corazón. La ilusión que se experimenta es tan contagiosa que se convierte en el plan de entrenamiento más efectivo. Sí, entreno la ilusión de quienes me eligen para ayudarles a cumplir sus propias metas.

 

¿Hablamos?

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